Un duelo de poder a poder

Exultantes y llenos de confianza. Así llega al Antonio almendro el CD Cabecense, un clásico de la Tercera División, que intentará hacer de su paso por la División de Honor lo más efímero posible. Para ello, desde la cúpula del Carlos Marchena se pusieron manos a la obra desde el primer minuto una vez se confirmó el descenso de categoría. Reclutaron para su proyecto a un estratega, un viejo conocido del club alixeño, del que tan buen recuerdo conservaban: Manuel Luque.

El tomareño salió por la puerta de atrás del Castilleja al no lograr el ascenso a Tercera División con el cuadro blanquiazul. Su regreso a las Cabezas de San Juan fue una bomba de relojería en el fútbol sevillano. La sorpresa fue mayúscula, pero desde que se separasen ambos camino todo ha ido sobre ruedas para las dos partes. El Castilleja es líder con Alejandro Ceballos y el Cabecense se ha instaurado en las zonas altas, hasta el hecho de ocupar actualmente la segunda posición con 22 puntos.

Un equipo con una idea clara y definida. Manuel Luque apuesta por un juego combinativo pero a su vez muy físico y vertical. No repara en posesiones inocuas que no van a ningún sitio. Proyecta un juego vistoso donde el juego de posición y posesión es clave en su ideario futbolístico, pero con una clara vocación ofensiva. El Cabecense es el equipo que más goles ha marcado en lo que va de liga junto al San José con 22 tantos.

Si bien, el gran problema de este Cabecense de Manuel Luque es la regularidad. Tal y como le ocurrió en la Avenida del Solís todavía no ha encontrado la tan ansiada continuidad en su juego y resultados. Es una montaña rusa constante. Dentro de casa es junto al propio Castilleja el equipo que más puntos ha sumado en su estadio, pero fuera de él, el Cense se desmorona. Solo ha sumado seis puntos en sus seis salidas. Un bagaje muy pobre para un rival que busca recuperar la categoría perdida hace menos de medio año.

El encuentro del domingo se le presenta a Manuel Luque como un encuentro vital para dar un golpe sobre la mesa y conseguir una victoria de prestigio donde nadie lo ha hecho todavía. Un partido de seis puntos, y es que de ganar no solo se ganarían tres puntos sino se dejaría muy tocada la moral de un rival directo por el ascenso a Tercera División.