Un plan para combatir la inactividad

El fútbol de competición se ha visto obligado a parar por el COVID-19, al menos, hasta nuevo aviso. La crisis del coronavirus lo ha paralizado todo y ha sembrado de dudas el futuro de la competición doméstica. Una crisis de la que se conoce su inicio pero no su final.

Sin embargo, las palabras de Luis Rubiales en las que aseguraba que los campeonatos acabarán cuando tengan que acabarse, abre una ventana de esperanza a que la Liga pueda completar las nueve jornadas que le restan cuando se supere la crisis sanitaria del coronavirus.

Una situación que en el Castilleja se está tomando muy en serio con el objetivo de regresar en las mejores condiciones en cuanto se reanude la competición para intentar protagonizar el sprint final que le permita lograr el sueño del ascenso.

Por ello, Miguel Ángel Martín, preparador físico del primer equipo del Castilleja ha planificado sesiones de trabajo personalizadas para cada jugador con el objetivo de que “la perdida condicional sea la mínima. Se pretende minimizar los riesgos lesivos a la vuelta, además de intentar que nuestros jugadores mantengan la actividad este tiempo a través de entrenamientos cortos pero intensos”.

Una planificación detallada y cuidada para cada miembro de la plantilla blanquiazul, teniendo siempre en cuenta sus condiciones físicas, su historial médico y sus recursos disponibles. “En primer lugar elaboramos un plan de entrenamiento para las dos semanas de parón que se tomaron como primera medida. Al ver que este periodo de pausa iba a alargarse nos pusimos a trabajar para elaborar un plan más específico en función de las necesidades de cada futbolista”, ha declarado.

Cada jugador tiene un trabajo de fuerza personalizado a las necesidades propias debido a su historial lesivo y la disponibilidad de espacio que posee cada uno. “Estamos complementando los entrenamientos de fuerza con sesiones de HIIT (entrenamiento interválico de alta intensidad), con el fin de minimizar al máximo este periodo de desadaptación que es inevitable que se produzca. Evidentemente, adaptado a los pocos recursos que los jugadores poseen en sus casas”, ha detallado el preparador.

Una situación insostenible

“Una vez alcanzada la tercera semana de inactividad las desadaptaciones a nivel condicional comienzan a producirse y todo el tiempo que pase va corriendo en nuestra contra”. Este es uno de los mayores miedos que pasa por la cabeza de los componentes del cuerpo técnico del Castilleja en estos momentos.

Una inactividad que puede causar graves consecuencias en la vuelta al trabajo. “Es una de nuestras mayores preocupaciones. El riesgo lesivo es más alto cuanta mayor pérdida de nuestras capacidades condicionales se produzca, por eso es de vital importancia el trabajo de los jugadores en este tiempo”, ha explicado Miguel Ángel.

Un as bajo la manga

Para minimizar los riesgos de este parón obligatorio, una vez se regrese a los terrenos de juego, sería necesaria una especie de mini pretemporada de dos semanas de duración. Una medida que podría ayudar a la reactivación de los futbolistas para lo que resta de campaña, pero que Martín ve insuficiente.

“Es evidente que vamos a necesitar un periodo de tiempo para preparar a nuestros jugadores para alcanzar un nivel óptimo que les permita competir con las mayores garantías posibles para evitar lesiones y alcanzar un nivel físico satisfactorio. Es posible que estas dos semanas sean insuficientes, pero tendremos que adaptarnos a lo que la federación dicte en el calendario”, ha comentando.

Si bien, el impacto en el Castilleja podría ser menor que en otros conjuntos de la categoría debido a la juventud que aflora en la plantilla blanquiazul. Los jóvenes necesitan menos tiempo de readaptación y pueden necesitar menos tiempo para volver a coger ritmo de competición.

Un punto a favor que no esgrime de que se tenga que trabajar a destajo para volver a la normalidad una vez se supere esta crisis sanitaria. “La juventud en una plantilla tiene sus pros y sus contras. A nivel físico puede ser una ventaja para nosotros, pero no quita que tengamos que trabajar duro para coger este ritmo”, finalizó.