Pablo Galán: “El trabajo bien hecho te garantiza estar cerca del éxito, pero no te garantiza lograrlo”

Exigente, currante y honrado como el que más, pero por encima de todo un ‘enfermo’ del balompié. No hay momento en el que no piense en tácticas, situaciones de partido o en el rival que tendrá en frente el siguiente fin de semana. Un tipo peculiar y carismático, de los que se hacen querer por su trabajo y su forma de convencer. Pablo Galán no es un entrenador al uso, ni si quiera un entrenador resultadista, que bien lo podría ser –tres ascensos consecutivos con el juvenil del Castilleja-, es más un entrenador de doctrina, de esos a los que hay que seguir por convicción, de esos que te miran a los ojos y te habla con el alma, de esos que te exprime como si de un limón para sacar todo el talento que llevas dentro. Un gestor de grupo y un auténtico maestro del juego. Pablo Galán no es un simple entrenador de fútbol, es el entrenador del Castilleja Juvenil.

Pregunta: ¿Cómo llegaste al Castilleja?

Respuesta: Llegué al Castilleja después de una llamada del coordinador de la cantera, Juanjo. Él me llamó y me comentó que tenía un proyecto ambicioso y bastante serio que quería proponerme. Él me propuso entrenar al juvenil del Castilleja, filial de un equipo de Tercera División. Nos reunimos un día y me dio de plazo tres días para decidirme. A la mañana siguiente lo llamé y le dije que aceptaba el reto.

P: ¿Qué le dijo en aquella reunión el coordinador de la cantera?

R: Me comentó que en un periodo de seis a siete años quería llevar al juvenil a Liga Nacional. Yo le dije que había que ir paso a paso, tranquilamente. Había que centrarse en meter al equipo arriba  porque el año anterior había quedado el sexto o el séptimo de cuarta andaluza, la última categoría. Pues tres años después y tres ascensos, estamos en Liga Nacional. Pero esto sigue, el ascenso a Liga nacional ya es pasado, ya estamos en el presente.

P: Con respecto a otros clubes, ¿qué diferencia al Castilleja de los demás?

R: La principal diferencia con otros clubes es la ambición y la exigencia deportiva que existe en todos los departamentos del club. Cualquier resultado le interesa a cualquier estamento del club. Desde la afición, pasando por la junta directiva y hasta los propios entrenadores del club. Da igual el equipo que sea, todos están pendientes. También existe una diferencia importante en cuanto a la organización, lo bien planteado que está el club. Tengo compañeros entrenadores que han estado o están en equipos que se mueven en las categorías del Castilleja o en las mismas que ha estado el Castilleja, y me hablan regular en cuanto a organización, a recursos materiales y humanos.  Todo esto es un punto a favor del club.

Hay que saber adaptarse a la plantilla que tienes. A mí me encanta el fútbol de Setién y de Guardiola pero no soy un loco de morir con unas ideas, siempre intento sacar el mayor rendimiento a mi plantilla

P: Hablas de la exigencia y la ambición que existe en el club, ¿cree que hay una mayor exigencia en el Castilleja que en otros clubes?

R: Sí, además la sentí desde el primer momento. Cuando Juanjo me presentó el proyecto, lo primero que me dijo fue que se me firmaba para ascender. Al segundo partido que jugamos en Bormujos perdimos 3-1 y el tercer partido empatamos a dos. Recuerdo que tanto Juanjo como el presidente me dijeron después de aquellos dos partidos que ya no se perdían más puntos, que ya se habían acabado los tropiezos. A partir de ahí empecé a sentir la exigencia de verdad.

P: Ahora retrocediendo en el tiempo, usted fue entrenador del primer equipo de su pueblo el Villanueva, pero decidió dar un paso atrás y entrenar a equipos de cantera, ¿por qué decidió dar aquel paso?

R: Después de entrenar al primer equipo del Villanueva, decidí entrenar en equipos de cantera porque veía que los chavales estaban llegando a senior con una mala educación deportiva y sin haber hecho ningún tipo de trabajo de tecnificación. La experiencia en el primer equipo del Villanueva no fue muy satisfactoria, por lo que pensé que la mejor manera de esperar mi momento en el Villanueva era seguir trabajando para el club en la cantera. Empecé al año siguiente con el equipo cadete. Fue una temporada muy buena y pudimos conseguir los objetivos. Me costó mucho meter por ‘verea’ a ese grupo de chavales, ya que era una quinta un poco especial en comportamiento. Pero el equipo funcionó a las mil maravillas y al año siguiente cuando íbamos a formar el primer equipo juvenil, recibí la llamada del Castilleja.

La clave de un ascenso es saber mantener la calma cuando vienen las curvas, es decir, cuando se empieza a decir todo tanto para bien como para mal.

P: Después de aquello usted firmó por el Castilleja y desde entonces ha logrado tres ascensos consecutivos en solo tres años, ¿Esperabas conseguir tales éxitos cuando firmaste por el Castilleja?

R: Ni mucho menos. Cuando llegué al Castilleja no me imaginaba que fuéramos a conseguir todo lo que se ha conseguido. Un ascenso, y eso lo sabe todo el mundo, es muy exigente porque tienes que estar 28, 30 o 34 jornadas de la Liga en la zona alta. Tienes que aguantar muchos entrenamientos para mantener el nivel, tienes que aguantar días malos, tienes que estar los partidos que se te dan bien, los que se te dan mal, los que tiene el arbitraje que no te ayuda, que todos los rivales vayan a por ti… Son un cúmulo de factores que influyen y hacen que un ascenso sea muy complicado. Si ya es complicado ascender una vez, imagínate tres. Era impensable. Hemos trabajado bien, se ha hecho una buena captación de futbolistas pero sobre todo, nos hemos tomados el trabajo muy en serio y al final ese trabajo nos ha dado resultado.

 

P: ¿Cuál es la clave para conseguir tres ascensos en solo tres años?

R: Cuando se habla de la clave en los ascensos evidentemente son muchas. Lo primero es que el periodo de captación sea el correcto, aunque eso no implica tener a los mejores jugadores. Ahí tuve la experiencia del año pasado en el que tuve un grupo bastante peculiar por decirlo de alguna manera, con algunos jugadores que podían haberse comprometido más en cuanto a los entrenamientos y de exigirse a ellos mismo. Este año en cambio, puse énfasis en ese aspecto. Sabía que la preferente era una categoría de largo recorrido, en la que había que aguantar y estar todo el año trabajando, entrenando y esforzándose. Entonces puse  el acento en jugadores especialmente buenos pero que fueran comprometidos, exigentes, que les hicieran ilusión competir en esta categoría y estuvieran motivados. También es importante el feeling, saber llegarle a los jugadores. También, hay que saber adaptarse a la plantilla que tienes con su forma de jugar. A mí me encanta el fútbol de Quique Setién y de Guardiola. Evidentemente, si tengo que ver un partido de fútbol prefiero ver un partido de ellos ante que los otros pero no soy un loco de morir con una idea, siempre intento sacar el rendimiento a mi plantilla. Recuerdo que el equipo del primer año era más un estilo del Atlético de Madrid que del Barcelona. El del año pasado del segundo ascenso jugaba mejor al fútbol que el primero porque había mejores jugadores para ello y podíamos hacerlo. El equipo de este año ha combinado las dos cosas: ha compaginado momentos de buen fútbol con momentos de equipo rocoso y serio en defensa. La clave, que es vital, es mantener la calma cuando vienen las curvas, es decir, cuando se empieza a decir todo tanto para bien como para mal. Hay gente que se pone nerviosa cuando se obtiene un resultado negativo, cuando se obtienen muchos positivos y ya se cree que se va ascender de calle… En ese tipo de momentos hay que saber transmitirle a la plantilla que esto es partido a partido y las dinámicas cambian con cada resultado. Y una cosa muy importante, quizá la más importante: saber sacarle a los jugadores lo mejor de sí mismo y que estén motivados, pero que esa motivación venga de dentro no de una motivación externa. No soy un entrenador de voces, ni de hacer charlas motivadoras previas al partido. Nunca he sido de esa manera. Yo soy más de ir picando poco a poco e ir dándole a los jugadores en el sitio exacto para que esa motivación salga de dentro. ¿Y por qué lo hago de esa manera? Pues porque si la motivación es intrínseca, porque yo lo digo o lo hable, cuando yo falte esa motivación no va existir. En cambio, si esa motivación la buscamos en el interior del jugador a través de las charlas y las dinámicas de grupo pues al final, cuando yo no esté, si el jugador tiene intención y puede seguir adelante, esa motivación se mantiene y esas ganas de ganar persisten. Estas son las claves de estos ascensos, que a pesar de ellas aun uniéndolas todas, puedes que no consigas el resultado. Doy fe de ello. Ha habido muchos entrenadores esta temporada que han hecho un trabajo espectacular y han aunado todas esta claves, pero ha visto un equipo mejor que ellos y no han podido conseguir su objetivo como es el Castilleja. El trabajo bien hecho te garantiza estar cerca del éxito, pero no te garantiza lograrlo. Nosotros llevamos tres años lográndolo.

Nunca he sido un entrenador de voces ni de hacer charlas motivadoras previas a los partidos. Soy más de ir picando poco a poco e ir dándoles a los jugadores en el sitio exacto para que esa motivación salga de dentro, para que cuando yo no esté esa motivación y ganas de ganar persistan

P: Este año su equipo ha manejado una gran cantidad de registros a lo largo de la temporada, ¿cómo definirías el juego que ha desarrollado a su equipo?

R: La característica principal de mi equipo este año ha sido, sobre todo, la de ser un equipo camaleónico. Cuando el equipo estaba siendo superior al rival: atacaba, jugaba a la pelota, lo intentaba; pero cuando veíamos que el equipo rival apretaba porque en frente teníamos a auténticos equipazos, a nosotros no se nos caían los anillos: defendíamos bien, replegábamos y hacíamos buenas coberturas. Puedo decir que este año ha sido el más rico a nivel táctico y futbolístico porque me ha permitido combinar muchos aspectos tácticos y uno disfruta cuando lo puede hacer.

P: Por último, de los tres ascensos que has conseguido, ¿con cuál te quedarías y por qué?

R: Elegir uno de los tres ascensos es muy complicado. Todos tienen algo bonito, todos tienen momentos especiales, pero si tuviese que decantarme por alguno sería por el primero. El primero fue maravilloso, porque fue fue el inicio de todo lo que vino después. Convivimos un grupo de personas que fue estupendo y maravilloso. Aún guardo con muchísimos jugadores y con sus familiares una muy buena relación de amistad. Guardo muchísimo cariño. También ese año fue especial porque competimos contra un grandísimo equipo como el Bormujos que tenía a jugadores de División de Honor, de Liga Nacional y nosotros casi con lo puesto, por decirlo de alguna manera, competimos contra un grandísimo equipo. Recuerdo que tuvimos que ganar muchísimos partidos estando dos puntos por encima de ellos. Tuvimos que aguantar toda la segunda vuelta ganando todos los partidos porque ellos lo ganaban todo y hasta el penúltimo partido no nos proclamamos campeones. Ese ha sido para mí el ascenso más especial.  El de este año también ha sido muy especial porque estamos hablando de una categoría muy importante como segunda andaluza, la antigua preferente, donde hay equipos que llevan muchísimos años intentando ascender como el Centro Histórico, el Utrera. Hay muchos equipos y muchas canteras importantes que tienen jugadores cedidos del Betis o del Sevilla y nosotros con lo que podíamos: chavales de Sanlúcar, Salteras, Villanueva, Bormujos… Chavales que han competido como máximo en cuarta o tercera andaluza, pero han competido estupendamente. Al final nos hemos llevado el gato al agua y hemos conseguido un ascenso que al empezar el año era impensable. Me quedaría con esos dos.