El bloque ideal

La pretemporada no ha hecho más que empezar para el juvenil ‘A’ del Castilleja CF. Los alixeños afrontan esta temporada un reto mayúsculo como es competir en División de Honor. Será la temporada de su debut en la máxima categoría del fútbol juvenil, ya que el juvenil del Castilleja no ha militado en esta categoría en sus 90 años de historia.

Para ello, el Castilleja contará con su  mejor arma, su entrenador Pablo Galán. El de Villanueva del Ariscal afronta su quinto año al frente del primer equipo juvenil del Castilleja. Al igual que el equipo, este será su estreno en División de Honor. Un premio más que merecido después de llevar en un tiempo récord a un equipo desde el infierno más dantesco hasta el Olimpo del fútbol juvenil. Una tarea que en situaciones normales llevarían años de pruebas y fracasos. Si bien,  su cuerpo técnico y él lo han logrado en un brevísimo espacio de tiempo. De ahí la importancia de lo conseguido.

Los equipos de Pablo se han caracterizado durante estas últimas cuatros campañas por su adaptación a los distintos contextos que rodean el juego. El técnico alixeño ha sabido crear cada año un equipo a su medida y a la altura de las circunstancias. La palabra excusa no está en su diccionario. Él se adapta a todo, lo ha demostrado. Cuando en sus primeros años no había la calidad individual que hay hoy por hoy, él supo adaptarse y sacar todo el jugo a sus jugadores, adaptándose a diversas formas de juego. Si bien, ya sea por un factor u otro –la calidad, el esquema, el estilo de juego, el prototipo de jugador-, todos los equipos de Pablo se han caracterizado por su competitividad y su mentalidad ganadora.

Esto es un hecho irrefutable. Desde que el técnico aljarafeño arribase al Antonio Almendro, lo único que han hecho sus equipos es ganar y ganar. Los datos no mienten. Desde que Pablo Galán llegó al Castilleja en la temporada 15/16, el Juvenil ‘A’ ha disputado 118 encuentros oficiales y solo ha perdido 14 partidos en 4 años. Galán ha sabido inculcar cada temporada ese gen ganador tan importante como atípico en el mundo del fútbol. Conseguir esa mentalidad en chicos que año tras año van y vienen, fruto del modelo formativo, es una maravilla de la ingeniería futbolística.

Pablo ha logrado inculcar esa mentalidad ganadora a sus pupilos durante los últimos cuatros años que lleva en el club aljarafeño. Este es su quinto año, probablemente, el más exigente y duro de su carrera profesional. Se enfrentará ante todoterrenos del fútbol andaluz, por lo que mantener esa identidad será difícil. Sin embargo, la pretemporada acaba de empezar y está empezando a construir su núcleo duro,  su guardia pretoriana. Esos hombres de confianza que sean su prolongación en el campo, esos que mantengan al equipo en los peores momentos y que  aprieten en los buenos. Un columna vertebral necesaria  para competir al cien por cien cada domingo. La búsqueda del bloque ideal ha empezado.